Greluca

Pamela Toledo

Detrás de Huerto de Taller

Sobre mí

En el departamento de Roma mantuve vivas exactamente tres plantas. Con esfuerzo, y una de ellas estaba bastante cuestionable para el final.

Llegué a Coyoacán en 2020: una casa con azotea a medio terminar, piso de concreto, sin instalaciones, sin sombra. Los horarios de la pandemia dejaron las tardes libres y empecé a subir pallets y bolsas de tierra, más para tener algo en qué pensar que por vocación. Para 2022 tenía unos camellones funcionando. Indira Pedraza, compañera de puesto en el tianguis sabatino, me regaló ese año mi primer costal de vermiculita sin que yo supiera todavía bien qué hacer con él. Para 2023 ya vendía kokedamas y bolsas de ensalada los sábados en el tianguis del barrio.

El momento en que dejé de poder llamarlo hobbyismo no fue ningún logro visible: fue cuando hice el cálculo de cuánto substrato había comprado ese mes y la cifra no cuadraba con ningún presupuesto razonable para una afición.

Autodidacta de principio a fin: he pagado varios cursos en línea y los he dejado incompletos, los comprobantes de transferencia lo atestiguan. Escribo sobre lo que todavía hago en mi azotea los sábados.

Artículos de Pamela Toledo

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